📝“Estoy siempre resfriado, cualquier virus me tumba”

¿Te resfrías más que la fotocopiadora de la oficina? ¿Tu cuerpo agarra virus como la industria alimenticia agarra a los ultraprocesados?. Si cada semana eres un Airbnb de microbios y te pasas todo el rato tirado en la cama con mocos, fiebre y lamentos existenciales, probablemente tu cuerpo está encendiendo todas las alarmas de que algo en tu interior no va bien y te está pidiendo ayuda.

Pero no te preocupes, que desde el Nutri Mortis no te vamos a recetas más zumito de naranja ni que tomes más agua. Aquí hablamos claro y vamos a la raíz del problema: Probablemente tengas el sistema inmune bajo, tus hábitos diarios sean malos o tengas problemas hormonales.

En este artículo te voy a explicar con sinceridad las causas reales de tu sistema inmune débil y cómo revertirlo desde un enfoque funcional y sin rodeos. Prepárate, esto no es un post más sobre “Toma más vitamina C y añade shots de jengibre”. Aquí empieza la batalla contra los virus y contra los malos hábitos. ¡Vamos a ello!.


⚠️Causas más comunes de los resfriados continuos

Si crees que el problema es solo “estar cansado” o “estresado”, agárrate porque te voy a destapar varias causas incómodas. Que tu sistema inmune esté de capa caída no es casualidad, ni producto del azar. Es la suma de varios sabotajes silenciosos que vienes cometiendo sin darte cuenta:

1. Disbiosis intestinal

Podemos decirte que tu intestino es el cuartel general del sistema inmune. Si los bichitos buenos están en huelga y los bichitos malos hacen una macro fiesta que ni Tomorrowland, tu cuerpo pierde toda la protección y está en guerra constantemente.

2. Deficiencia de vitamina D

Puedes pensar que salir 15 minutos a tomar el sol alcanza pero la realidad bien puede ser otra: La gran mayoría de las personas viven encerradas entre cuatro paredes, con pantallas y rutinas que no permiten que nuestra piel produzca la suficiente Vitamina D. La vitamina D regula la respuesta inmune innata y adaptativa. Niveles bajos se asocian con más infecciones respiratorias, fatiga y enfermedades autoinmunes.

3. Insomnio

Dormir mal es una sentencia para nuestro sistema inmune. El sueño profundo es cuando tu cuerpo fabrica anticuerpos y se regenera. Sin ese descanso real, las defensas están débiles y la infección te encuentra de brazos abiertos.

4. Fatiga Suprarrenal

No es solo estrés mental, es un desbalance hormonal crónico. Tus glándulas suprarrenales producen cortisol para combatir el estrés, pero cuando se agotan, el sistema inmune cae en picado. La fatiga suprarrenal te deja vulnerable, cansado y expuesto a infecciones.

5. Sobre entrenamiento

Hacer ejercicio a diario es necesario y tiene múltiples beneficios: Te mantiene activo, te desinflama, mejora tu metabolismo… pero ojo, «más no es mejor».

El entrenamiento además de funcionar por los ejercicios que haces, también (e incluso más importante) funciona por tu manera de recuperarte ante tal estrés. Y si estás entrenando como si fueras a competir en los Juegos Olímpicos, pero duermes mal, comes peor y vives estresado, estás cavando tu propia tumba inmunológica.


🚨Síntomas de un sistema inmune débil

Tu cuerpo te habla, pero tú le ignoras con un «ya se me pasará». Aquí te dejo la lista de señales que te está gritando a diario para que pares y te ocupes de tu salud:

  • Resfriados frecuentes: Si conoces mejor al farmacéutico de la farmacia de guardia que a tu vecino del 5º, ya sabes.
  • Infecciones recurrentes: Cistitis, hongos, herpes… Cuando no es una cosa, es otra.
  • Heridas que tardan en cicatrizar: Tu piel parece zona de guerra en slow motion.
  • Cansancio crónico: Te levantas cansado y te acuestas igual.
  • Alergias o intolerancias nuevas: Tu cuerpo empieza a reaccionar mal a lo que antes toleraba.
  • Problemas digestivos constantes: Hinchazón, gases, diarrea o estreñimiento. El intestino y el sistema inmune van de la mano.
  • Inflamación de ganglios frecuente: Esas bolitas en cuello o axilas aparecen con cada resfriado.
  • Dolores articulares sin explicación clara: Como si tuvieras 80 años pero sin la pensión.

¿Por qué son estos síntomas importantes? Cuando el sistema inmune está débil, el cuerpo entra en un estado de alerta constante. Pierde capacidad para defenderse de lo externo y empieza a atacar o fallar en lo interno. Es como tener un ejército dormido en plena invasión.


🔧¿Cómo solucionar los resfriados continuos y arreglar nuestro sistema inmune?

Desde el Nutri Mortis te confirmamos que no necesitas la panacea ni un cofre de suplementos carísimos, ni mucho menos esa infusión que te recomendó la prima de tu vecina como si fuera el elixir de la inmortalidad. Lo que necesitas es una estrategia funcional, de las de verdad, que trabaje desde dentro, donde se gesta la salud (o la enfermedad). Aquí van los 5 pilares básicos del Nutri Mortis para blindar tus defensas y que se conviertan en una muralla inquebrantable:

1. Repara tu intestino: tu base inmunológica

Más del 70% de tus defensas vive en tu intestino. Así que si tu barriga está hecha un campo de batalla, tu sistema inmune está atrapado sin salida.

  • Añade prebióticos: Ajo, cebolla, puerro, alcachofa, plátano verde. Son el desayuno de los bichitos buenos (tus bacterias intestinales).
  • Incluye probióticos vivos: Fermentados naturales como el chucrut, kéfir, kimchi o kombucha sin pasteurizar. No vale el yogur azucarado de supermercado.
  • Evita sabotajes inmunológicos: Azúcar, alcohol, ultraprocesados… todo lo que alimenta al bando enemigo (los patógenos).

2. Sube tu vitamina D

No se ve, no se nota… pero la deficiencia de vitamina D es una de las causas más frecuentes de inmunidad floja. Es una hormona, no solo una vitamina, y regula desde la respuesta inflamatoria hasta la producción de anticuerpos.

  • Exposición solar real: 20-30 minutos diarios en brazos y piernas sin protector solar (fuera de las horas pico).
  • Revisión de niveles: Analítica mediante (25-OH vitamina D) y ajuste con tu profesional si está por debajo de 40-50 ng/ml.

3. Duerme como si fueras un bebé

No dormir bien no solo te deja ojeras: reduce la producción de anticuerpos, eleva el cortisol y altera la microbiota. Dormir es un proceso activo de reparación, no una pausa opcional.

  • Rutina fija de sueño: Dormirte y despertarte a la misma hora cada día.
  • Higiene del sueño: Nada de pantallas 1 hora antes, luz tenue, nada de cenas pesadas.
  • Soporte natural: Magnesio glicinato, melatonina o L-teanina pueden ayudarte si hay dificultad (siempre con guía profesional).

4. Baja el estrés con intención y no con Netflix

El estrés sostenido es uno de los peores saboteadores del sistema inmune. ¿Tu cuerpo cree que está escapando de un tigre? Entonces no va a gastar energía en protegerte de un virus.

  • Practica respiración o mindfulness: Aunque sean 5 minutos al día. Coherencia cardíaca, respiración 4-7-8 o simplemente silencio consciente.
  • Usa adaptógenos si lo necesitas: Ashwagandha, rodiola, reishi… Plantas que ayudan a modular la respuesta del cuerpo al estrés (siempre individualizadas).

5. Entrena pero no como un atleta olímpico

Hacer ejercicio es medicina. Pero como toda medicina, la dosis importa. El sobreentrenamiento sin recuperación te deja más vulnerable que un celular sin batería.

  • Haz ejercicio moderado-regular: Caminar, entrenamientos de fuerza suaves, yoga, movilidad.
  • Descansa bien entre sesiones intensas: Entrenar como espartano y dormir como ratón no es progreso, es autoboicot.
  • Escucha a tu cuerpo: Si estás agotado, hinchado, irritable o te enfermas más… baja revoluciones.

💊Suplementación para fortalecer tus defensas

No necesitas una farmacia en tu cocina ni gastar el sueldo en píldoras mágicas. Pero si ya estás haciendo lo básico (comer bien, dormir bien, no sabotearte), algunos suplementos pueden darte el empujón que tu sistema inmune necesita:

  • Vitamina D3 + K2: Regula la respuesta inmunitaria y mejora la producción de anticuerpos, ayudando a controlar la inflamación crónica. Dosis común: 2000-4000 UI/día 🎯 Tip del Nutri Mortis: Tómala con grasa (aguacate, frutos secos, AOVE) para mejorar su absorción.
  • Probióticos de calidad: Para regular la microbiota intestinal que es clave en la defensa inmunitaria. Importante que tengan cepas como Lactobacillus rhamnosus, L. plantarum, Bifidobacterium lactis
  • Zinc: Mejora la función de las células inmunitarias, ayuda a combatir virus y reduce la duración de infecciones respiratorias. Dosis segura: 15-30 mg/día en forma de picolinato o bisglicinato.
  • Vitamina C: Antioxidante potente que apoya la barrera inmunitaria y que te ayuda a combatir el estrés oxidativo. Dosis común: 90 miligramos para hombres adultos y 75 miligramos para mujeres adultas

📌Conclusión

Si cada resfriado te tumba como si te hubiera atropellado un camión cisterna no es “mala suerte”, ni “genética”, ni que “todos se están enfermando”. Es que tu cuerpo te está gritando que algo no va bien por dentro, y tú, con zumitos de naranja y paracetamol, le estás poniendo tiritas a una hemorragia.

Desde el Nutri Mortis te damos una buena noticia: No necesitas milagros ni rezar 50 ave marías sino que necesitas una estrategia funcional. Cuida tu intestino, dormir de verdad, moverte sin matarte, nutrirte como mereces y, si hace falta, suplementar con cabeza.

Porque cuando tratas a tu cuerpo como un templo (y no como un vertedero de ultraprocesados, estrés y pantallas), él responde como una fortaleza. Las defensas no se compran, se construyen.

Así que ya sabes: Menos excusas y más acción. Que aquí no venimos a sobrevivir a los virus, venimos a hacerles frente como verdaderos guerreros funcionales.

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